sábado, 21 de agosto de 2010

Corrientes, esquina humor

La risa, un éxito porteñoEn la puerta del Paseo La Plaza suelen agolparse artistas de numerosos elencos que ofrecen volantes para sus shows, como ¿Stand listos? o para los clásicos match de
Stand up e improvisaciones

Stand up e improvisaciones

Treinta y tres propuestas que trabajan a sala llena consolidan a estos géneros como los favoritos del público más joven

Sábado 21 de agosto de 2010 | Publicado en edición impresa LA NACION

Por Paula Gingins
Para LA NACION

Las largas colas de jóvenes llaman la atención en las noches del fin de semana: a primera vista podría creerse que se trata de un recital de rock pero, en realidad, lo que esos grupos esperan pacientemente en los distintos escenarios de la calle Corrientes es que comiencen los shows de stand up o las siempre distintas y sorprendentes improvisaciones. En cualquiera de los dos casos, los adolescentes y jóvenes adultos representan a las nuevas generaciones de espectadores de humor que se suman a la convocatoria de la cartelera porteña y deciden pasar un buen rato acompañados de aquellos shows con los que comparten los mismos códigos, donde pueden reírse de los temas que ellos mismos proponen y, en definitiva, sentirse ciertamente identificados.

Allí, más lejos de Corrientes, en los formatos de teatro-bar existen espacios como El Bululú, club de comedia (Rivadavia 1350), donde los espectadores pueden disfrutar la programación completa, que comienza todas las noches cerca de las 21, con sólo abonar la consumición y aportar luego "a la gorra" en cada show. En otros, como en el Chacarerean Teatre (Nicaragua 5565), los platos criollos acompañan al público mientras se divierte, por ejemplo, con monólogos de humor en De a 1 , los viernes, a las 23, y los sábados, a las 21, en los que se presentan Diego Scott, Cabito, Pablo Fábregas, Natalia Carulias y Fernando Sanjiao. Aunque el stand up también se puede acompañar con comida mexicana en Más te vale Bar (Patricios 32), los sábados, a las 23.30.

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Más acá, a lo largo de la avenida de los grandes teatros, tal vez los núcleos actuales de ese tipo de shows puedan buscarse en Liberarte (Corrientes 1555), El Vitral (Rodríguez Peña 344) o el Paseo La Plaza (Corrientes 1660), en los que una amplia variedad de humoristas suelen convocar a un gran número de concurrentes.

Solos y el micrófono

En la marea de propuestas que ofrece el complejo La Plaza, después de dos años de temporada a sala llena y tras ocho años de trabajo compartido, se presenta mico Stand Up 4, en el que Martín Rocco, Peto Menahem, Dan Breitman y Sebastián Wainraich combinan los monólogos típicos del género y los funden con escenas del absurdo en un desopilante show de humor, en el que se puede ver desde un bar que se torna caótico hasta un fogón de cordillera. Su público manifiesta un "clima festivo" en cada función, según cuentan los protagonistas a LA NACION, en una charla en la que hablan los cuatro a la vez, bromean sin parar y prometen "ponerse serios" en algún momento de la entrevista. Afirman que la concurrencia suele ser heterogénea, tal vez debido a la diversidad de temas que abordan en los textos. "La gente se ríe, entra en el código y eso es lo que más nos importa", expresan, a la vez que revelan que es necesario generar imágenes en la mente del otro, porque sobre las tablas se está desprovisto de todo. "A los monólogos, hay que otorgarles contenido y verdad: no la literal, sino que se da a partir de las cosas que le están pasando al tipo que está arriba del escenario", manifiestan.

Recuerdan que el stand up comenzó a crecer en el país después de la crisis de 2001 y confirman que sigue teniendo vigencia. "Basta con observar la cantidad de shows en la cartelera, aunque si bien no es caro producirlo y está a la mano de todo el mundo, se necesita creatividad -reflexionan-. Sólo con ego y vanidad no se sostiene."

Quienes proponen el formato tradicional del stand up a partir de una mirada fresca y una novedosa manera "de decir", y sostienen con gran éxito la taquilla en los lugares donde se presentan, son los integrantes de Ellos , Malena Pichot y Ezequiel Campa. "El nuestro es un humor que le habla a nuestra generación, la que se crió viendo Los Simpson ", opinan. "Cada paso que damos en Internet hace que nuestros seguidores se enganchen porque ven que les hablamos sin casete", reflexionan. "Nos divierte poner comentarios en Facebook o en Twitter, hacer un podcast y que la gente nos responda o nos putee? ¡y también contestarles!", se ríen.

"En este género no sos un personaje, sino que creás un show escénico, pero estás hablando desde vos -expresan-. Se trata de uno mismo exagerado." Reconocen que se requiere de varias funciones para probar "si un chiste funciona" o no. "Siempre lo seguís puliendo, aunque lo importante es el cómo lo decís, porque la verdad es que ya se habló de todo, entonces lo novedoso es la forma y el enfoque que le das", concluyen.

A gusto del consumidor

Fabio "Mosquito" Sancineto se apasionó con la improvisación hace 22 años. Aclara de manera contundente que no existen similitudes con el stand up porque allí no se improvisa, los monólogos están preparados de una manera resuelta y con comicidad. "En nosotros, la comicidad surge en ese momento y hay que estar muy atentos a las propuestas del público y al juego con el compañero para que la historia avance", indica. "Ocurra lo que ocurra esa noche, hay que hacerse cargo", expresa.

Opina que en la actualidad cuentan con una gran parte de público adolescente, "muy respetuoso, lúdico e imaginativo, aunque -dice- siempre vuelven, reaparecen de más adultos", cuenta, divertido. "Nosotros nos mantenemos en el tiempo y el show permanece porque hay un público que lo sostiene", confiesa.

"Mosquito" expresa que "el boca en boca" es lo que más funciona y afirma que, por una cuestión ideológica, sus shows tienen que ser populares, empezando por el valor de la entrada. "Todos los sectores sociales tienen que poder ir y te garantizo que funciona, porque el teatro es símbolo de unión", reflexiona.

La metodología suele ser similar en ese tipo de funciones: el espectador recibe, cuando ingresa, un cupón en el que propondrá una frase o título. Todos los cupones se mezclan en un recipiente y allí se elige, al azar, al ganador de la historia que se improvisará.

Pablo Angeli, el actor que sube a escena en grupo o con su "impro" unipersonal, afirma que cada noche es "distinta y muy dinámica" porque los temas que propone el público nunca son los mismos. En la actualidad, sus historias incorporan, además, herramientas del lenguaje multimedia. "Esta forma de hacer humor ya está consolidada y cuenta con verdaderos fanáticos, tipo seguidores de rock: la gente sigue al grupo y quiere saber qué le va a pasar esa noche", sintetiza con entusiasmo.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1296530

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