sábado, 24 de julio de 2010

“Los títeres eran distintos por la forma en que están hechos y por el tamaño”

Los Muñocos

23-07-2010 / Gustavo González cuenta la historia detrás de los muñecos y su vigencia en el tiempo

Los personajes de los Muñocos han alcanzado tal entidad en esta ciudad que conversar con la persona detrás de los personajes resulta extraño. Hasta el propio entrevistado, Gustavo González se refiere a los personajes que creó con sus propias manos como sujetos con personalidad propia. Es por esto que no puede confesar cuál es su favorito: “no hay un personaje que quiera más que otro. Cada uno tiene sus betas, disfruto con todos ellos, con las salidas que tienen. Porque cada uno me permite disparar para un lado diferente”.

Hace siete años consecutivos que Gustavo junto a su esposa Adriana Lujan Ferré se presentan en la Plaza Moreno todos los fines de semanas y en las vacaciones de invierno. Lo que en principio era una irrupción ingeniosa en el espacio público, con el tiempo se transformó en un clásico infantil, confirmando que con una propuesta sólida el teatro callejero puede ser una opción.
Cuenta González que “con Muñocos hace 17 años que estamos trabajando. Yo había comenzado un poco antes haciendo espectáculos musicales. Cuando se sumó Adriana, que venía de la expresión corporal, armamos algo como lo que se ve hoy. Cuando arrancamos en el ‘94 no nos inspiramos en ninguna experiencia en particular. Los títeres eran distintos por la forma en que están hechos, por el tamaño y porque no seguimos una escuela. Yo no había estudiado como se hacían, lo que surgió fue a partir del la prueba y error. Luego sumamos lo que aprendimos en la calle. Actualmente sigo laburando como entonces, parto del dibujo hasta que estoy conforme con lo que queda”.

En la producción, los roles están bien definidos. La confección de los muñecos y la composición musical la realiza Gustavo y luego Adriana supervisa que los mismos se sostengan en su eje y pauta la secuencia de movimientos. Gustavo cuenta que “Adriana trabaja más la parte corporal de la función porque desde muy chica hace gimnasia y expresión corporal, eso le da más posibilidades de hacer figuras más difíciles porque tiene más dominio del cuerpo”. En cuanto a los temas que abordan en las distintas ediciones del espectáculo siempre están vinculados a la identidad nacional y a revalorizar elementos que los realizadores creen propios de la cultura nacional. “Muchas veces tenemos algo en mente, una idea y la voy trabajando pero los textos los perfeccionamos en conjunto”.

A simple vista, Los Muñocos están dirigidos al público infantil pero la utilización del humor muchas veces produce que se reúna alrededor del escenario improvisado un público heterogéneo. Según González: “Para disfrutarlos sólo hay que tener un grado de sensibilidad. Siempre decimos que es para ‘chicos y para los chicos que todos llevamos dentro’. Hacer un humor sano es para toda la familia. A esta altura vemos caras conocidas en todas las funciones. Por ejemplo, una mamá nos contó que ella nos venía a ver desde de los 12 años y ahora es ella quien trae a sus hijos. Ya podemos decir que hay generaciones que nos ven. Eso es algo que te da mucha energía. Porque a veces se vuelve un poco difícil seguir trabajando en la calle, a veces no alcanza, no tenemos ningún tipo de subvención y se pone complicado. Lo que hacemos es a pulmón”.

Además de las funciones que realizan en La Plata durante la semana, los Muñocos llevan sus cuentos a los jardines de infantes y las escuelas. En las devoluciones de las maestras por lo general rescatan la capacidad de mantener la atención de los chicos y que en ningún momento se lo subestima. Este aprendizaje también se lo dio la calle.

Para las vacaciones de invierno, Gustavo y Adriana reeditaron Ser o no res. La apertura del espectáculo es en clave de clown donde él invita a participar al público en la canción que interpreta. Luego de la presentación, se da pie al Abuelo Cholo, un gaucho que relata gran parte de la historia donde aparecerán "Cacho, la hormiga macho", la sapa Lili, Pácate y Fidú-Fidú, dos pájaros y un banco que añora sus años como árbol. “La historia cuenta la importancia de cada ser en el planeta pero contada de modo un poco más divertido”.

Fuente: http://www.elargentino.com/nota-99930-medios-122-Los-titeres-eran-distintos-por-la-forma-en-que-estan-hechos-y-por-el-tamano.html

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