martes, 29 de junio de 2010

Rigoletto estuvo presente en el Teatro Argentino

"Rigoletto" - Lisandro Guinis, Sabina Puertolas

El Teatro Argentino presentó "Rigoletto" de Giuseppe Verdi el pasado 27 de junio con una nueva puesta escénica que contó con la mayoría de artistas de su elenco estable. Salvo la soprano española Sabina Puértolas, el resto esta emparentado de una manera u otra al coliseo platense, orgullo de nuestro país y un bravo tras otro aplaudiendo de pie hasta que las palmas de ambas manos ya no se sientan... Increíble, soberbia, exquisita y perfecta representación de la ópera del genial compositor italiano Giuseppe Verdi con libreto de Francesco Maria Piave.

Por Alejandro Villarreal

Un elenco que guiados por un Rigoletto caracterizado de manera impecable por el barítono Lisandro Guinis realizó una puesta inolvidable de la historia del bufón del Duque de Mantua.

Cuando la mano viene bien barajada el resultado final ya se conoce, y eso se sentía con solo observar el primer acto. Ya se sabía que nada iba a fallar y esa seguridad se vio con creces premiada según pasaban los actos. Feliz y orgulloso me sentí de presenciar tan soberbio acto de trabajo en conjunto, profesionales realizando su labor por un resultado común, cada cosa en su lugar y una escenografía efectiva y simple, digna de una mente que sabe encontrar en lo sencillo, lo ideal. Un aplauso interminable para todos los que hicieron posible semejante obra de arte sobre el arte mismo. El Teatro Argentino con esta puesta de la ópera "Rigoletto" se recibe de columna vertebral del arte lírico en nuestro país y en toda Latinoamérica, todo lo hecho hasta ahora desde su reinauguración fue magnífico, pero lo del domingo 27 de junio pasado fue soberbio. Digno de un diez y un aprobación indiscutible para un Teatro que sin duda se encuentra a la altura del gran Teatro Colón. Obviamente sacando la historia del medio y dejando solo el presente como punto de evaluación, el Colón y el Argentino están a la par. Ya no entiendo aquello que titula al Argentino como el segundo coliseo de nuestro país. En vistas de lo hecho en la actualidad, el Argentino tiene entidad e identidad propia y eso hoy es innegable.

Una velada inolvidable

Pasadas las 18:30 comenzaron a sonar los primeros acordes del preludio de la ópera "Rigoletto" de Giuseppe Verdi, esos casi tres minutos sirvieron de marco para intuir lo que venía. Sí claro que el objetivo del preludio es ese pero en este caso fue a telón abierto. A la vista, una escenografía muy lograda con una iluminación que marcaba lo lúgubre de la puesta y una figura que asomaba dejando tras de sí un halo de misterio, con un andar sigiloso y movimientos extraños. Era el barítono Lisandro Guinis en la piel de Rigoletto, el bufón jorobado y deforme del Duque de Mantua. Sin temor a equivocarme, en nuestro país no hubo un Rigoletto tan bien logrado en todas sus facetas desde aquella presentación de Leo Nucci (un experto en el rol) en el año 1997 en nuestro Teatro Colón. Claro está que es el papel para que todo barítono se luzca y Lisandro Guinis lo sabe y lo hizo, brillante interpretación vocal, con un caudal de voz importante y sin altibajos. Cínico y tierno, mordaz y emotivo a la vez, Guinis no tuvo fallas en su interpretación que acompañó con una actuación increíble, estudiada, pensada de principio a fin. Su andar fue parejo, dueño del escenario Guinis supo conjugar voz, actuación y acción de manera impecable. Un bravo y de pie para Lisandro Guinis que nos dejó una interpretación del bufón que se recordará en el tiempo.

La soprano española Sabina Puértolas construyó una Gilda descarnada y sentimental. La hija de Rigoletto es en esencia un ser tierno, dócil e inocente; Puértolas fue todo eso y más. Nos entregó una Gilda con presencia propia, le dio una entidad única al rol. Gilda no solo es aquella niña inocente enamorada sino que también es esa mujer de carácter que sufre y se enoja ante el amor no correspondido. Una voz importante para un papel difícil en lo técnico, salvo dos pequeñas fallas en el aria "Caro nome" Puértolas dejó una interpretación perfecta. Por su parte el tenor internacional Darío Schmunck fue un Duque de Mantua correcto, buen caudal de voz y excelente técnica. Schmunck que sabe de desafíos importantes, actuó en la Royal Opera House de Londres, tenía con esta presencia en el Argentino una especie de deseo cumplido, una cuenta saldada y vaya si lo hizo.

Todos cumplieron de manera perfecta con su rol, insisto fue una puesta inolvidable para nuestro país y siento con gran orgullo el ser testigo presente de lo que allí sucedió. A grandes rasgos; el Coro Estable con la preparación de Miguel Martínez fue brillante, gran presencia y gran dominio de la acción. Christian Peregrino como Sparafucile y Mónica Sardi como Maddalena no faltaron a la cita y estuvieron a la altura de lo que iba sucediendo, sumando el profesionalismo y la técnica que los caracteriza como artistas.

La puesta en escena de Pablo Maritano y la escenografía de Daniel Feijóo más el vestuario de Sofía Di Nunzio y la iluminación de Gabriel Lorenti hicieron de cada escena una fotografía, de cada acto un regocijo lleno de credibilidad y presencia artística. Una escenografía muy bien lograda y pensada que se adecua de manera ágil a la acción que allí sucede. La Orquesta a cargo de Guillermo Brizzio sonó correcta y la unión con el escenario fue excelente. Para finalizar, reitero: cuando todos cumplen con su labor, cuando esta cuidado hasta el mínimo detalle, cuando la suma de profesionalismo da como resultado que todo sea sencillo, la vida va naturalmente y eso fue lo que sucedió en el Teatro Argentino ese domingo por la tarde noche en que asistimos a un momento de la vida de Rigoletto, el bufón jorobado del duque de Mantua… nada más, nada menos.

Alejandro Villarreal
Director de hagaselamusica.com

Fuente: http://www.hagaselamusica.com/notas/editoriales-hlm/rigoletto-estuvo-presente-en-el-teatro-argentino/

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