jueves, 3 de diciembre de 2009

"Danza y espacios", en la casa de Le Corbusier

Las pinturas de Walter Di Santo mezclan la danza de Iris Scaccheri con la arquitectura de Le Corbusier

jueves, 03 de diciembre de 2009

La Casa Curuchet es, para los platenses, uno de los tesoros culturales predilectos. Es la única pieza arquitectónica del suizo Charles Edouard Jeanneret –Le Corbusier- en toda Latinoamérica y la segunda, y última, de todo el continente americano. La otra es el Centro de Artes Visuales de la Universidad de Harvard, Estados Unidos. Esta obra, sus espacios y sus planos, y su resignificación, a través de la danza contemporánea, y en especial de los delicados movimientos de la bailarina de trascendencia internacional, Iris Scaccheri, fueron los inspiradores de la obra (ver Galería de imágenes) de Walter Patricio Di Santo que, como no podía ser de otra forma, expone –hasta el 18 de diciembre- en la Casa Curuchet, 53 N º 320.

“El espacio de la casa creada por Le Corbusier, para la familia Curuchet, en la ciudad de La Plata, es un ámbito único, donde los volúmenes y planos generan una gran escultura habitable. Esta increíble y moderna estructura posibilita que su interior y exterior sea tomado y resignificado desde aspectos distintos por la danza contemporánea, así Iris Scaccheri, bailarina de fama internacional, es quien crea espacios a partir de los movimientos de su cuerpo, como extensiones virtuales que se extienden en el espacio real fundiéndose con el entorno, en armonía y sin cortar la sinergia de la danza”, apunta Walter Di Santo, abogado, licenciado y profesor de Artes Plásticas de la UNLP.

Para la profesora de Filosofía de la UNLP, Beba Abete, el artista siempre logra asombrar: “Ya sea al conocer al joven jurista y pintor con aire señorial y con una bonhomía que descubre al hombre sensible e inteligente o al entrar en su vida cotidiana. Aquí está el Walter que conocemos, el que ha internalizado este mundo complejo –en el que vivimos- y es asimismo capaz de construir un mundo ´en sí`, en la búsqueda de la forma, la ley y el valor; es decir busncando la Belleza, la Verdad, la Bondad”.

La estructura establecida deja de ser establecida en su imaginación. Lo estático y lo dinámico se mezcla. La figura de la bailarina se transfigura entre las formas; se transforma –a veces- en una extensión de las rectas, de los ángulos. Se pierde en la geometría.

“Las acuarelas de esta serie –agrega Di Santo-, que sigue creciendo, pues la riqueza del material es tan amplia que permite concebir nuevos espacios, ya existentes entre los múltiples ángulos, planos y colores de la estructura de Le Corbusier, nuevas imágenes en cada mirada y en cada movimiento”.

Una musa inspiradora

Iris Scaccheri ya había motivado, en 2005, la obra de Di Santo. Basándose en la destacada trayectoria de esta bailarina platense que en 1989 ganó el premio Konex, el artista intentó plasmar, en una serie de cuadros de grandes dimensiones, su esencia.

“Fruto de dos años de trabajo –escribía el crítico de Arte Juan J. Terry sobre esta muestra en El Día-, Walter Di Santo ha logrado en sus pinturas una obra notable, donde la personalidad de la artista bailarina se impone como algo natural y con fuerte presencia. Son expresiones realizadas con amor en las que el rojo, el azul y en menor medida el amarillo devienen en sus manos en riquísimas gamas de color. La sutileza de sus obras se advierte en su capacidad para plasmar dimensiones trascendentes, esos momentos cumbres a los que alude Iris Scaccheri, en los que el color le sirve para dar vibración adecuada al conjunto”.

Para el especialista Jorge Paladino, en la misma sintonía, aquella combinación de colores, música y danza lograron “una grata unión”. “Se han unido, se han imbricado en lo profundo y desde cada marco nos llega la sorpresa grata del encuentro”.

Sobre Iris Scaccheri

Nacida en La Plata en 1949, se recibió de Profesora Superior de Danzas Clásicas y de Danzas Modernas. En la década del 60, esta bailarina y coreógrafa especializada en ballet y folclore de diversas nacionalidades, debutó con la obra “Oye, Humanidad” en el Instituto Di Tella, con el que giró por Europa.

En el teatro londinense The Place debutó en 1973 con “Alexanderfest”, la obra que integró junto al grupo “Anti-dance” que ella mismo creó. Después, en el Teatro Nacional Cervantes, interpretó “Las Vísperas” de Mozart y “Las primaveras”, de Nijinsky, en el Teatro Colón.

Además del premio Konex que recibió por su labor en 1989, Iris obtuvo el galardón a la “Gran Trayectoria a la Danza” otorgado por Harrod´s en 1985 y fue distinguida con el “Meridiano de Plata” de la Asociación de Críticos de Arte en 1988.

Scaccheri inspiró a gran cantidad de artistas plásticos: Antonio Berni, Guilermo Roux, Nicolás García Uriburu y Julio César Selim fueron motivados por su obra. Pujía la esculpió y las fotografías de Sara Facio y Susana Thenon la tuvieron como protagonista. También participó en varios filmes de Susan Osten.

Recorrer la muestra

“Danza y espacios en la casa Le Corbusier” se puede visitar en la Casa Curutchet, 53 Nº 320, hasta el 18 de diciembre, los martes, miércoles y jueves, de 10 a 14.30. Para mayor información comunicarse al teléfono 482-2631.

Fuente: http://www.eldia.com.ar/cultura/ampliar.aspx?id=363

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