jueves, 26 de noviembre de 2009

Umbra Colombo: "La provocación está en la desolación de los cuerpos"


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La actriz Umbra Colombo protagoniza "La invención de la carne", última película de Santiago Loza.

UMBRA COLOMBO. Protagonista de "La invención de la carne"

Por Juliana Rodríguez 26/11/2009 14:09


Umbra Colombo es una de esas actrices que se hizo conocer en el circuito off del teatro de Buenos Aires, con una obra pequeña que se mantuvo en escena por más tiempo, tuvo su impacto, y alguien la convocó para hacer cine. En su caso, la obra fue (es, sigue en escena) Ya no pienso en matarme ni le temo al vacío, y quien la convocó para la pantalla grande fue el cordobés Santiago Loza, para protagonizar La invención de la carne, película que se estrena esta semana en Córdoba en la Sala Incaa (Ciudad de las Artes).

Umbra interpreta a María, una prostituta que entra en contacto con un estudiante de medicina, Mateo (Diego Benedetto), a través de la exploración de su cuerpo. El filme se vio en los festivales de San Sebastián, Locarno (donde despertó polémica por algunas escenas de contenido sexual) y Mar del Plata. Ahora, llega a Córdoba, tal cual lo hicieron en su momento otros filmes del realizador, como Extraño y Cuatro mujeres descalzas.

–¿Qué rol adjudicarías a los cuerpos en la narración?

–Cumplen varios roles. En principio, es una manera de contar porque esta es una película en la que lo visual es muy importante. Los cuerpos tienen un tratamiento que no es obvio, se relacionan con la dificultad de comunicarse, de hacer contacto. Para mi personaje, su cuerpo es un medio de comunicación con el entorno, porque ella tiene una gran dificultad para expresarse. Además, en el caso femenino, el cuerpo no es menor, sobre todo para una mujer que no puede tener hijos. A la vez, tiene una libertad extraña con su cuerpo. Esta no es una película realista y por eso no resulta chocante el trato de la imagen y la exposición de estos cuerpos que cuentan cosas, la cámara cuenta tanto como los actores. 

–¿Trasciende la sexualidad, dado la polémica con el filme en algunos festivales?

–Si la película es provocativa, lo es por la desolación que provocan estos cuerpos, no por los cuerpos en sí. Y como la desnudez no pertenece al común de la vida cotidiana, en el cine se puede disfrutar desde otro lugar. Lo extraño es cierta belleza  que se ve en las imágenes, pero es una belleza cruda, con un trasfondo muy tremendo. Eso a la gente le puede producir rechazo. Igual, creo que la escena más terrible es una entre los dos actores, que sugiere mucho y muestra poco. 

–¿Por qué crees que el cine argentino se ha acercado a los actores de teatro en los últimas películas?

–En Buenos Aires hay excelentes actores desconocidos, algunos compañeros míos de teatro. Hay una cuestión económica, porque el teatro es algo posible si varios actores tienen tiempo libre para juntarse a ensayar, con lo que pueden montar una obra. A la vez, eso permite que tengamos un ejercicio enorme de búsqueda, de tiempo de trabajo. No es lo mismo estar dos años en el escenario, que hacer un ratito un bolo. Hay más entrenamiento. Y el cuerpo y el alma se entrenan haciendo.

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