sábado, 19 de septiembre de 2009

Artista Revelación

Entrevista a Ana Celentano

La talentosa actriz platense deslumbra en Las viudas de los jueves, la nueva película de Marcelo Piñeyro. Ana habló en exclusiva con el diario Hoy

Hay actrices que impactan por su belleza, otras que transmiten emociones profundas con perfecta solidez o que demuestran una gran versatilidad. En Ana, todas estas características se complementan con la elegancia, inteligencia y madurez de una artista completa.

Nació en La Plata, donde creció e inició sus estudios teatrales, y donde participó, a los 16 años, de la película La noche de los lápices, de Héctor Olivera. Después se mudó a Buenos Aires y tomó clases con Raúl Serrano y Pompeyo Audivert. Tuvo diversas experiencias en cine, teatro y televisión.

En 2007 hizo su primer protagónico cinematográfico, en la película Las vidas posibles, de Sandra Gugliotta, personaje por el que ganó el premio Cóndor a mejor actriz revelación; fue parte del elenco principal del filme de Héctor Babenco El pasado, junto a Gael García Bernal; y hoy protagoniza, junto a Pablo Echarri, Leonardo Sbaraglia, Gabriela Toscano, Gloria Carrá, Juan Diego Botto, Ernesto Alterio y Juana Viale, la recién estrenada Las viudas de los jueves, de Marcelo Piñeyro.

-¿Es difícil vivir de la actuación?

-Muy difícil. A mí me costó muchos años, siempre tuve que trabajar de otras cosas. Recién hace diez años que puedo vivir de la actuación.

-¿Considerás que en tu carrera hay algo que marcó una diferencia?

-No creo tanto que haya sido un solo trabajo. Por ejemplo, en el ‘97 estaba trabajando en el correo y me salió una publicidad en la que me pagaban muy bien y me posibilitó renunciar. Empecé a buscar, a meterme más, a hacer más cosas. El corto de Lucía Cedrón En ausencia me ayudó mucho, me abrió muchas puertas. De hecho, el primer largometraje que hice como protagónico, la directora Sandra Gugliotta lo vio y le gustó mucho. Esos son trabajos que por ahí sí son como una bisagra, son una excelente presentación tuya como actriz.

En Las vidas posibles, Ana personifica a una mujer que deja todo y viaja al Sur en busca de su marido (Germán Palacios), que misteriosamente no llegó a destino, en un juego de suspenso y drama al mejor estilo François Ozon. Su interpretación y belleza fue comparada con la de Juliette Binoche.

-Pensando en Las vidas posibles, película por la que obtuviste un premio, ¿qué importancia le das a este tipo de reconocimiento?

-Bueno, lo de Las vidas fue buenísimo porque es una película muy linda, que está muy bien contada. Es un personaje muy importante el que tengo en la película. El tema de los premios... La verdad es que es la primera vez que me dan uno. Me habían dado uno en un festival en Brasil, pero esto es un reconocimiento en tu lugar, algo especial. Es importante porque significa que está bueno lo que hiciste, a alguien le gustó, alguien lo reconoce, más allá del público. Después no sé si se traduce concretamente en otras cosas. Sí es un estímulo. Reconocen tu trabajo.

Piñeyro contó que descubrió a Ana en la película de Babenco. Cuando la vio, supo que esa era la actriz que estaba buscando. “Una actriz increíble”, dijo. Las viudas de los jueves es, junto con El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella, uno de los grandes estrenos del cine nacional.
Protagonismo de lujo

-¿Cómo definirías Las viudas de los jueves?

-Creo que la define muy bien el eslogan de la película: “El lado oscuro de una vida perfecta”. Eso por un lado, con respecto al drama concreto de los personajes. Pero por otro lado hay una lectura más política de la película que me parece interesante. El lado oscuro del menemismo, de la fiesta menemista, donde quedaron afuera millones de excluidos, sobre todo gran parte de la clase media. Y la clase alta pudiente creyó que estábamos en el primer mundo, en donde todo eso que se generaba parecía ser oro, lo fantástico de una vida exitosa, poder viajar afuera y comprar cosas importadas a bajo precio, el uno a uno, mientras por abajo, para determinadas capas sociales, había más pobreza, más indigencia, más miseria, más desocupación. Eso implosionó en 2001. Me parece que la película mira desde la perspectiva de ese sector de excluidos. Muestra esa crisis.

Ana personifica a Teresa, la mujer de “El Tano” (Pablo Echarri), la dama “perfecta” del country, fría por fuera, pero llena de tensiones en su interior. Su personaje adquirió más relevancia en el filme que el que tenía en el libro, y marca el tono de la película.

-¿Cómo compusiste tu personaje en Las viudas? ¿Tenés alguna metodología?

-No tengo una sola metodología. De hecho, no tengo una forma metodológica de abordar un personaje, sí tengo rutinas, pero lo obvio digamos. Leer el guión, separar las escenas, armar el recorrido del personaje, entender y comprender cuáles son los quiebres que tiene en su conducta, el entorno social, el abecé de la actuación.

-En este caso, al igual que en El pasado (escrita por Alan Pauls), está basada en un libro.

-Eso es una ventaja. En el caso del cine, poder contar con un material como la literatura como referencia es una ventaja, porque la literatura es mucho más abarcativa de los matices de los personajes. Las adaptaciones en ese sentido reinterpretan, o como en el caso de El pasado, que es una novela muy larga, se mutilan los personajes y quedan muy al servicio del relato cinematográfico.

-¿Cómo fue trabajar con Piñeyro y el resto del elenco?

-La verdad, yo me sentí súper bien. Cuando me llamó Marcelo para trabajar en la película, me puse muy contenta, y cuando me enteré quiénes eran mis compañeros me puse muy contenta, pero también pensé: son todos actores muy conocidos, con trayectorias muy importantes, me daba esa cosa de ¿estaré a la altura?

-Si te llama Piñeyro, seguro que es porque estás a la altura...

-Sí, pero después está el día a día, que es lo que cuenta. Pero al contrario, fue maravilloso. Marcelo es un tipo muy inteligente, muy perceptivo, muy seguro también de lo que quiere contar y cómo lo va a contar. Es bárbaro trabajar con él porque se puede confiar, y él da todas las posibilidades para escucharte, para ver si tenés una propuesta. Con respecto a los compañeros, bueno, yo sobre todo tengo escenas con Pablo Echarri, que también es súper generoso. Yo nunca había trabajado con él. Ver cómo él encaraba el laburo y su visión sobre los personajes me enriqueció mucho a mí también. Con el resto del elenco nos divertimos mucho.

-¿Cuáles son tus proyectos? ¿Qué estás haciendo ahora?

-Me convocó Héctor Olivera para su nuevo proyecto que se llama El mural, en donde personifico a la mujer de Botana. También estoy ensayando teatro, una obra para el año que viene sobre la Revolución de Mayo, que la va a dirigir Andrés Mangone. Además se va a estrenar el documental de Carlos Castro, que se llama Alicia y John, el peronismo olvidado, sobre la vida de Alicia Eguren y John William Cooke, y después se estrena la película -ópera prima- de Boy Olmi, Sangre del Pacífico, que se lanza el 12 de noviembre.

Fuente: http://pdf.diariohoy.net/2009/09/19/pdf/cuerpo.pdf

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