sábado, 21 de marzo de 2009

"Mujeres de América", nada más (y nada menos) que poesía y música


2009-03-21

por Susy Scándali

"Personalidad subyugante y sin parangón en el género del arte poético. Urquiza ha derribado todos los prejuicios en el arte de decir, recitar o interpretar. A nadie se parece excepto a sí mismo. Va desde el balbuceo al alarido, desde un arrullo de cuna al grito guerrero, desde una ternura mulata a un temblor de morerías, desde la flor silvestre a la altiva rosa y se eleva a las altas cumbres como el cóndor andino. Bajo el pretexto de un espectáculo él cumple una función social. ¡Ese Alfredo Urquiza!..."

Ante estas palabras de Ñusta de Piorno, todo lo que se pueda llegar a agregar sobre el "Indio" Urquiza, quizá esté de más.

No obstante eso, quizá también valga la pena.

Quizá valga la pena decir que en "Mujeres de América" el "Indio" llega al escenario y comienza a recitar. Va sin más a la poesía. Sin dilaciones, sin esperas. Casi con apuro. Y es que casi se puede intuir que el "Indio" respira poesía. Que él mismo "es" poesía.

Quizás valga la pena decir que se planta firme y una luz, una sola luz ilumina su figura ascética, despojada, pantalón oscuro y camisa blanca y que así, el escenario desnudo se va transformando en pampa, en mar, en viento, en campo de lucha, en templo, en dulce cuna, en escuela, en montoneras, en un calmo atardecer...

En "Mujeres de América", Urquiza va pasando por la vida y el sentimiento de aquellas mujeres que tuvieron que ver con los principios mismos de nuestra patria chica y nuestra Latinoamérica grande.

Las fortineras, las que lucharon en las guerras por la independencia, las grandes poetas que le pusieron su voz a las anónimas mujeres de sus tiempos, las que abrieron caminos.

De tanto en tanto, la luz en otro costado del escenario ilumina a Jorge Víctor Andrada con su guitarra. Y es otra voz -hermosa voz, profunda voz- la que se eleva, para cantar a las mujeres que el "Indio" evoca, en un exquisito contrapunto que conmueve.

El espectáculo culmina -una hora y muchas vidas después, pero parecen apenas diez minutos- con el estremecedor poema de María Elena Walsh dedicado a Eva Perón, la mujer que al frente de las luchas obreras entró como un vendaval en la historia argentina.

"Mujeres de América" apareció en la cartelera marplatense casi como un regalo de fin de temporada y se quedará todos los fines de semana hasta fin de mes. Poniéndole un poco de tibieza al alma, en estos tiempos de invierno.

Fuente: http://www.lacapitalmdp.com/ver_historico.php?id=103927

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