martes, 18 de marzo de 2008

“El teatro tiene que volver a tomar la historia”


Varias personas esperan en el hall de Radio Provincia. Cuando en la puerta aparece Lito Cruz para grabar Cultura al sur, el programa que saldrá al aire horas más tarde, todos se acercan a él. Sin ceremonias de funcionario ni formalidades, el actor saluda a cada uno y se dispone a atender requerimientos. Entre ellos, esta entrevista con

Hoy, en el estudio radial. “Yo tengo 67 años, el país me ha dado todo: he nacido en Berisso, me he educado en La Plata, en Buenos Aires como autor, y como ya tengo un lugar en el cementerio de Berisso, estoy volviendo. Berisso, Buenos Aires, La Plata, Berisso, cementerio y allá vamos”, dice con humor a propósito de sus funciones al frente de la Comedia de la provincia de Buenos Aires. Por eso, dice: “Estamos trabajando en todas las áreas que se puede”.

A todas las áreas en las que se desempeña les imprime un punto en común: la historia. Tanto en su trabajo en la película que filmó en Berisso, El día que cambió la historia, como en su nueva función pública “Lo que voy a hacer -dice con respecto a sus planes en la Comedia- es trabajar con Marcelo Valko, un historiador que trabaja con Osvaldo Bayer, con los temas de las 15 regiones: qué pasó entre 1800 y 1853 en Carmen de Patagones, Pergamino, Berisso, Tandil”. 

Así, dice, convertirá esas investigaciones en obras de teatro, para llegar con cien obras a 2010 con lo que pasó en Argentina. “Queremos poner de pie la historia, tratando de que el teatro vuelva a tomar la  historia. Porque en la dictadura hablar de la historia era aceptar que San Martín tenía un caballo blanco, que nunca lo tuvo, o rebelarte con la historia y acercarla”.

Hasta su trabajo en villas miseria de la provincia tiene historias. “Planteé trabajar en las villas, en La Salada, en Temperley, donde le propuse que, con un 70 por ciento de chicos, generen un espectáculo junto con profesores de música, danza y un organizador, todos del lugar, para recibir todo lo que sus chicos traen de sus casas. La idea es que le pregunten a sus abuelos por qué su lugar se llama La Salada, o Atalaya. Entonces traen los cuentos de los abuelos, lo mejor y lo peor del lugar, héroes anónimos de allí. Y armarán obras que se verán en julio”.

Además, dice, está luchando por una ley Provincial de Teatro para “hacer que quienes hacen a la circulación sanguínea de la actividad teatral del país, el teatro independiente, puedan trabajar sin la preocupación diaria por el gas, por el teléfono”.

-¿Qué les decís a quienes dicen que el teatro es minoritario?

-Eso sucede por las dimensiones físicas. Pero el teatro es un lugar que produce una modificación de conciencia. No por nada los autores, directores y actores fueron los primeros perseguidos, desaparecidos, asesinados y torturados por la dictadura.

Fuente: http://pdf.diariohoy.net/2008/03/18/pdf/cuerpo.pdf

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