sábado, 17 de junio de 2006

“Tratamos de hacer una puesta que, de alguna manera, forme espectadores”

ENTREVISTA CON WALTER PEÑA

Bastián y Bastiana es una ópera que Mozart compuso a los doce años, dirigida a los chicos. Hoy y mañana, el Teatro Argentino la pone en escena en la sala Astor Piazzolla, con la dirección escénica de Walter Peña, que fue actor de teatro y participó en la recordada película La noche de los lápices

Por Francisco Palazzo
De la Redacción de Hoy

El Teatro Argentino tiene una particular propuesta este fin de semana. En la sala Astor Piazzolla, hoy a las 18 y mañana a las 11, presentará una versión en castellano de la ópera de Mozart Bastián y Bastiana, una obra infantil.

“Mozart compuso esta ópera cuando tenía 12 años -apunta Walter Peña, director de la puesta en escena-, y la queremos hacer dirigida para los chicos. A mí me gusta mucho cómo está quedando. Está pensada en la línea de que los chicos la disfruten, porque muchas veces se hacen obras infantiles pensando en públicos más adultos”.

Para lograr acercarse a los chicos, Peña incluyó un grupo de circo: “Funcionan como duendes musicales, que acompañan esta relación de amor que se rompe por un momento y después se produce una reconciliación entre Bastián y Bastiana. Eso, aparte de completar visualmente la historia -agrega-, le da la posibilidad a los chicos de tener un contacto distinto con la obra, más allá del canto y la puesta en escena”.

-¿Mozart compuso otras obras infantiles?

-No, a los doce años ya tenía ocho de experiencia en la composición, así que estamos hablando de la obra de un genio, realmente, una figura que no se va a repetir.

-¿Entonces Bastián y Bastiana es una obra para niños porque está escrita por un niño?

-No: él lo pensó como una obra para niños. Transmite la relación de amor en los niños, cuando se empieza a despertar el amor. Esa primera historia fuerte de amor que uno tiene en la adolescencia.


“Queremos que los chicos la disfruten. Muchas veces se hacen infantiles pensando en públicos más adultos”


Walter Peña viene del teatro. “Me formé como actor desde muy chico, desde los doce años, y a los 16 filmé La noche de los lápices”. Luego de la actuación pasó a la dirección, y últimamente se acercó al mundo lírico. La invitación que recibió para hacer Bastián y Bastiana “tiene que ver con una línea de traer directores teatrales al mundo de la ópera, para crear otro tipo de trabajo y puesta, donde la interpretación sobresalga más, o acompañe mucho más al canto, y no se produzca un concierto con vestuario, sino que sobrevuele también la interpretación del cantante”.

Esta obra cuenta la particularidad de tener diálogos narrados además de los cantados, y su trabajo, dice Peña, es hacer que queden en un mismo plano, en un mismo nivel de energía.

“Queremos -enfatiza- que los chicos tengan una impresión atractiva de este mundo. Porque, si de pronto te llevan a ver un material para el que no tenés cierto acostumbramiento, cierta preparación, te encontrás con algo que te aburre. Tratamos de hacer una puesta que, de alguna manera, forme espectadores”.

Hay un punto que marcó la carrera del artista y de la persona. Se nota claramente cuando, al tocar el tema, los ojos se le enrojecen y la voz baja aun más su tono tranquilo.


“La noche de los lápices fue algo fuerte, yo tenía 16 años y no tenía tanta conciencia de lo sucedido”


-¿Cómo fue la experiencia de La noche de los lápices?

-Fue una experiencia fuerte, yo era chico (16 años) y no tenía tanta conciencia de lo que había sucedido, me encontré con un mundo que tenía cerca y no lo veía. Llevábamos sólo tres años de democracia y aún no estaba consolidada, la película tuvo problemas para salir. Era un momento duro. Peña lucha contra la angustia que le produce el recuerdo y cuenta que, paradójicamente, “teníamos la costumbre de, después de filmar, ir a bailar. Había un clima que necesitábamos después descargar. Muchas veces, salíamos a bailar pero no podíamos olvidarnos de lo que estábamos haciendo. Fue una experiencia fabulosa, que me marcó”.

Las experiencias se fueron acumulando y fue pasando por distintas disciplinas: del teatro al cine, de la actuación a la dirección, y del teatro narrado al lírico.

-¿Cómo es el trabajo en el cine comparado con el teatro y la ópera?

-A mí, el mundo lírico me hace acordar mucho al mundo del cine en cuanto a las metodologías de trabajo. El teatro en prosa es mucho más libre en su metodología, y el cine es más cerrado en cuanto al armado de las filmaciones, de los personajes y todo eso. En lo lírico también, vos tenés que ensayar tal día tal escena; aparte es un proceso más complejo y cerrado, con plazos más específicos. En el cine se manejan planos, acá contás algo; vos hacés un espectáculo en la sala Piazzolla y es como manejar un auto; llevás ese espectáculo a la Ginastera y es como manejar un camión, tenés que manejar el espacio y la energía de otra manera.

El reparto

Amalia Bugallo será Bastiana, Cristian Casaccio, Bastián, y Alberto Jáuregui Lorda y Oreste Chlopecki, el Mago Colás. Estarán acompañados por la Camerata Académica, dirigida por Mario Benzecry. Las funciones: hoy a las 18 y mañana a las 11.

Fuente: http://pdf.diariohoy.net/2006/06/17/pdf/s08-sup.pdf

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