miércoles, 18 de enero de 2006

Pamela David: “Soy ratonera y me gusta"







Fotos © Revista Paparazzi

La actriz no necesita del mar para ser una de las diosas del verano. Topless y confesiones al borde de una pileta bonaerense. Audaz, desinhibida, valiente, Pamela deja atrás los prejuicios y sorprende.

La pileta está desierta y el agua se presume helada. Luego de su debut en los carnavales de Gualeguaychú, Pamela David quiere descansar y, en la casa de una amiga en Buenos Aires, hace una pausa y se entrega… al sol. Envuelta en una bikini prodigiosa, se tiende en la reposera para broncear su piel (ya) morena. Cuidadosa, unta cremas en su cuerpo.

Relajada, deja caer todo el peso de sus curvas en la silla. Natural, recoge su cabello. Pero el agua, seguramente, sigue fría. Y entre tanto, cuenta: “El 2005 fue un año increíble. Hice Doble Vida y continué con mi laburo de modelo, viajando todo el tiempo al exterior. No paré un solo segundo. Al terminar el año decidí apagar el teléfono y me fui a Santiago del Estero, para estar tranquila con la familia y los amigos, desintoxicándome”, dice con orgullo y sin soberbia. Y con brutal naturalidad, se anima a desprender el corpiño, mientras el agua y la tarde van ganando temperatura.

“Me invitaron como jurado en Viña del Mar y estoy muy entusiasmada. También, te confieso, me encantaría hacer teatro. Creo que me iría muy bien en una comedia”, confiesa, y sigue: “Eso sí, este año voy a ponerme prioridades. Lo que haga de aquí en más, quiero que salga súper bien, y para eso necesito dedicación. Y tiempo. Ir sin pausa, aunque sin prisa”.

El calor del agua sigue aumentando. Y ella se deja convencer. Con un swing que derrite hasta el hielo de las copas, pide permiso –como si hiciera falta– y se zambulle en el azul de la pileta. Ella desea refrescarse. Y cuando la morocha se sumerge, no sólo a ella le viene piel de gallina… Sigue contando: “Estoy solita y feliz. Y, ¿la verdad?, no extraño para nada la vida en pareja. Corté con mi última relación en abril del año pasado y nunca más intenté formar una relación duradera. ¿Si tengo sexo? No voy a decir que no estoy con nadie, porque eso sería una mentira. No estoy sola del todo, pero no tengo ganas de tener novio con todo lo que eso significa”, se justifica. Sus curvas se enroscan con el suave oleaje del agua que, de repente, parece entrar en ebullición. Lolas mojadas y perfectas, y una sensación térmica que sigue subiendo…

Cuando habla de Gerardo Sofovich, quien la hizo debutar en televisión en La Peluquería de los Mateos, se pone seria: “A Gerardo lo quiero muchísimo y le voy a estar siempre agradecida, punto final. No me extrañó que no me haya llamado y, además, yo tampoco hubiera aceptado, porque el año pasado no quería hacer teatro”.

–Pero este año sí querés… –Sí… En 2005 me ofrecieron muchas comedias y la verdad es que no estaba preparada y no iba a poder cumplir el cien por cien. Este año tengo ganas. Muchas ganas.
Y nuevamente, permiso de por medio, se lanza a nadar (como una experta) en el agua (que sofoca).
“Sé que genero ratones en los hombres. Soy consciente de eso y me hago cargo. Sé bien cómo ratonear y te aseguro que me gusta”, reconoce la morocha, y refuerza: “¡Sí! Soy una mujer ratonera… y me gusta”, mientras amaga una sonrisa. Pamela es una mujer para contemplar con los ojos bien abiertos. Muy abiertos. A esta altura de la nota, el agua de la piscina es historia.

por Noelia Santone Producción: Flor Mellino Fotos: Maximiliano Didari Agradecimientos: Maquilló (Fernando Correa: 15-5455-7304), Estilista (Andrés para Tendencias: 4252-8769), Mallas Bienes Gananciales.

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