jueves, 29 de abril de 1993

Inés Estévez en "Matar al abuelito"


Estreno: 29 de abril de 1993

"Un hombre viejo y fracasado vive rodeado de sus futuros herederos. Asqueado de ellos y de su propia existencia, ya no siente deseos de vivir. Todo cambia, sin embargo, cuando llega a su vida Rosita, una bella joven con poderes psíquicos.

Pese a tratarse de una opera prima, la película esta narrada con madurez, es medida en la inserción de elementos sobrenaturales (...) y tiene una notable actuación de Federico Luppi, caracterizado como un hombre mucho mayor de lo que era en ese momento".(PANTALLA)

Con Matar al abuelito, filme argentino dirigido y editado por Luis César D'Angiolillo, nos movemos en el ámbito del relato bien construido gracias a la participación de realismo y fantasía, y de lo farsesco en su fabulación.

Este filme nos traerá momentos disfrutables a quienes gustemos del divertimento bien elaborado en las líneas trazadas por Boccaccio y Moliére, por la farsa hispana e iberoamericana así como lo mágico y maravilloso (recordemos en primer lugar a Aura, de Carlos Fuentes, evidentemente homenajeada). 

En lo que a su trama se refiere, Matar al abuelito es una conjunción de drama de lucha por una herencia familiar, de relato fantástico, erótico y, también, de buena farsa. 

No busquemos en él lo trascendente, las grandes rupturas estéticas ni un cine "novísimo", sino el buen manejo de técnicas y corrientes establecidas, con dosis de tensión dramática, suspense, lo mágico o maravilloso y entretenida gracia. 

Varios personajes resultan algo desdibujados, muy esquemáticos (quizás comprensible dada la vena farsesca). Pero los personajes centrales están muy bien construidos, en especial el viejo "víctima" (Federico Luppi) y la joven "seductora y redentora" (Inés Estévez). 

No podemos pasar por alto la lograda atmósfera general del filme, conseguida gracias a un idóneo uso de sus factores técnicos, desde la iluminación y los decorados y escenarios (de María Favale), hasta la buena fotografía de Miguel Abal y la no menos buena musicalización de Litto Nebbia. 

Como resultado, Matar al abuelito es un filme que nos hace pasar buenos momentos con viejos temas, problemas y situaciones, logrados con nuevo frescor en su conjunto y realización.

*Nota: Estos comentarios forman parte, de un proyecto inacabado para un cuaderno, que iba redactando a medida que participaba como crítico en los Festivales del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana durante los años 90. Los ofrezco, de todos modos, como comentarios informativos o para la reflexión.

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